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dc.date.issued2018
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/20.500.11777/3919
dc.description.abstractLa idea de modernidad ha transformado los espacios en la Ciudad, convirtiéndolos en lugares de tránsito, donde no hay tiempo para los encuentros sociales, el diálogo o la reflexión. Aquello considerado público, perteneciente a todos, comúnmente está regulado por una autoridad ajena a las necesidades de los diferentes grupos, transformándolo en un ente desfasado de nuestra vida cotidiana, que no nos pertenece, en el que no tenemos incidencia y que incluso provoca miedo. Pensar en la ciudad moderna nos transporta a aquel espacio limpio, ordenado, que cuenta con servicios y que genera riqueza. Para cumplir con este ideal, las calles han sido reducidas a vías de transporte de mercancías y personas, donde el tiempo siempre va de prisa; los centros se han ido deshabitando porque importantes inmobiliarias han encontrado grandes beneficios al convertirlos en “corredores turísticos”, con bares, restaurantes y tiendas modernas. ¿Y la gente? La gente no tiene tiempo, está muy ocupada generando ingresos para poder disfrutar de los beneficios que le brinda la ciudad. Es decir, para disfrutar de los bares, los restaurantes y las tiendas modernas. Da la impresión de que la gente está muy ocupada en sí misma. Bien dice Sennett (1997, citado en Kuri,2007) que "durante el desarrollo del individualismo moderno y urbano, el individuo se sumió en el silencio en la ciudad” (p. 36). Esto no significa que la ciudad no suene, por supuesto que lo hace, pero pareciera ser únicamente ruido; bullicio de la multitud individualizada, que nos aleja del compartir y reconocer al otro como parte de la ciudad. Simmel (2005) asegura que los problemas más profundos de la vida moderna se derivan de la demanda que antepone el individuo, con el fin de preservar la autonomía e individualidad de su existencia, frente a las avasalladoras fuerzas sociales que comprenden tanto la herencia histórica, la cultura externa, como la técnica de la vida (p.1). Es decir, hay tanto allá fuera, en el espacio público, tantas subjetividades en tan poco tiempo, que las individualidades sienten correr peligro. Riesgo de ser cambiadas por otras formas de vida, por otras culturas, por el sistema exterior. Nos hemos desentendido del poder que tenemos como habitantes de la ciudad y lo hemos transferido a las autoridades gubernamentales. Ellos son los encargados y los únicos capaces de ordenar y modificar el espacio urbano de acuerdo con lo que consideren mejor. De ahí que a los parques se les pongan bardas, las plazas se conviertan en centros comerciales inhabitados y las calles sean meros sistemas de movimiento. Las autoridades son las indicadas también para determinar quiénes pueden tener acceso al espacio público y quiénes no. Son los más privilegiados económica y socialmente los que pueden no solo acceder, sino también apropiarse de un espacio público ¿Qué sucede con aquellos lugares que no son “limpios”, que están grafiteados, que carecen de establecimientos de alto caché (para gente selecta), donde hay gente no deseada (prostitutas, borrachos, drogadictos, pobres, etc.), olvidados por el gobierno? Se convierten en espacios de miedo. Y aunque "la mayoría de los espacios a los que se les teme fueron ubicados en “el afuera” de la ciudad, topofobia que remite así tanto a la periferia urbana como a zonas específicas —villas y barrios estigmatizados—ubicadas dentro de esa periferia altamente heterogénea en términos socioeconómicos" (Lindon, 2008: p.67), hay lugares que “son de cuidado”, dentro de las ciudades. Uno de esos lugares es La Merced, que pese a ser parte del Centro Histórico de la Ciudad de México, su población ha sido excluida, estigmatizada y privada de los beneficios de la ciudad, pero también de su derecho a construirla. Sin embargo, Delgado (2006) también afirma que la sociedad no es del todo sumisa a “los procesos de urbanización modernos, sino que existen momentos en los que la sociedad se desentiende de las ‘directrices urbanísticas oficiales’ para constelar sus propias formas de territorialización, modalidades siempre efímeras y transversales de pensar y utilizar engranajes que hacen posible la ciudad” (p.181). En este contexto, desde hace 10 años, la Radio Aguilita (RA), instala mesas, sillas, micrófonos y bocinas en la Plaza la Aguilita —localizada en el barrio de La Merced en la Ciudad de México— y hace programas de radio con la gente del barrio, comerciantes, vecinos y transeúntes, para “compartir, dialogar e informar” (Radio Aguilita 2017), y fungir como un foro cultural local. En los dos últimos años, este modelo se ha replicado en distintos barrios de la ciudad de México, en otras partes de la República y otros países. Y pese a que cada radio bocina posee características muy particulares (lenguaje, motivos, edades), comparten el propósito general de intervenir el espacio público por medio de la palabra, para retejer las relaciones sociales y motivar actitudes y acciones cívicas. La característica que tienen las radio-bocinas de alterar el ritmo de la vida, irrumpiendo en el espacio; interrumpiendo el flujo de la vida cotidiana a través del diálogo y la difusión cultural, expresando ideas, dando lugar al pensamiento y al debate, puede ser un nuevo método para las comunidades urbana o no, donde los ciudadanos sean quienes determinen sus fines: unidad, organización, expresión, recuperación de la memoria histórica, de los espacios públicos, de la palabra. Además, estos proyectos de radio bocina se pueden considerar como un paso importante para la participación ciudadana. Estas participaciones grupales que invitan a la reflexión, a la expresión de las ideas, a la expresión del arte y cultura local, pueden llegar a motivar la organización ciudadana de los barrios urbanos en donde se encuentran, y así, incidir en las decisiones públicas. La investigación desarrollada hasta ahora respecto de estas experiencias es prácticamente inexistente y solamente se localizaron algunos artículos de divulgación e información en redes sociales. A pesar de que RA lleva ya 10 años en operación y de que desde hace unos dos años han surgido iniciativas similares en otros puntos del país, no se ha profundizado en las circunstancias en las que nacen y se desenvuelven las radio bocinas, ni mucho menos en sus posibles repercusiones. Como un fenómeno relativamente nuevo, que combina y re-significa tecnologías asociadas al medio sonoro, es necesario buscar respuestas a interrogantes como las siguientes: ¿Cuáles son sus características como medio de comunicación? ¿Se podrían considerar radios comunitarias? ¿Quiénes son los que deciden los temas que se tocan en ellas? ¿De qué manera se financian? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Existe participación de la sociedad? ¿Dónde se realizan los programas? ¿Por qué no emplean el internet para hacer la radio? ¿Qué piensa la gente que se detiene a escucharlos, que convive con ellos? ¿Influyen de alguna manera en las relaciones sociales de los lugares a los que pertenecen? Para acercarme a este fenómeno, consideré que la investigación debía ser abordada tomando en cuenta diversas perspectivas. Es decir, ya que las radio bocinas son un fenómeno social que ocurre en un contexto urbano, en la ciudad más grande del mundo, pensé necesario comprender qué es lo urbano y qué es la ciudad. Por otra parte, para entender a las radio bocinas como medio de comunicación, recurrí a los enfoques teóricos acerca de los medios alternativos y los medios ciudadanos. También fue necesario considerar los términos “ciudadano” y “ciudadanía”, que están ligados al espacio público y al derecho a la ciudad. Finalmente tomé en cuenta los estudios del performance para comprender mejor la intervención artística, cultural y comunicativa que observé en la realización de las radio bocinas. De esta manera, considero que este trabajo se sitúa en un campo de intersecciones que existen entre lo espacial, lo social y lo cultural. La pregunta central que guio esta investigación se formuló de la siguiente manera: ¿Cuáles son los procesos socio-espacio-culturales que se generan a partir de las radio bocinas?es_MX
dc.language.isoEspañoles_MX
dc.subjectEspacios públicos - Aspectos socialeses_MX
dc.subjectComunicación - Aspectos sociales - Méxicoes_MX
dc.subjectMedios de comunicación masiva alternativoses_MX
dc.titleRadiobocinas: irrumpir la cotidianidad y el espacio público de la gran ciudades_MX
dc.typeTesises_MX
dc.contributor.authorEnríquez Santiago, Belegui
dc.date.accessioned2018-12-04T15:48:16Z
dc.date.available2018-12-04T15:48:16Z


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